dijous, 21 de novembre de 2013

UN LLIBRE MAGNÍFIC: "DIÁLOGOS CON DIOS DE FONDO" d'António Marujo (Fragmenta editorial)

Ayer en la librería Claret se hizo la presentación de Diálogos con Dios de fondo un libro con un titulo tan sugerente como adecuado, ya que en todas las conversaciones Dios está presente, bien de forma explícita, bien como música de fondo; desde la pluralidad de las religiones y la espiritualidad del laicismo.

        Mientras leía el libro, me acordaba de cuando, con el editor, estábamos planeando el libro Monjas, y él me sugería que las entrevistas se centrasen, como hace Marujo, en algunos de los temas religiosos que preocupan actualmente, para saber qué opinaban las monjas sobre ellos. Pero no lo hice porque en aquel momento me interesó más adentrarme por caminos interiores, así que de la mano de una única pregunta, me dejé llevar por ellas. 
Al autor, en cambio, le preocupa el momento actual y quiere saber qué está pasando, y por ello se mantiene firme y lleva sus entrevistas a fondo, hacia donde quiere llegar, hasta donde cree que pueden dar una respuesta, no dejando camino por explorar. Igual que las monjas que he citado, las personas entrevistadas en este libro son escogidas por su capacidad de darnos una respuesta actual, más allá de lo que estamos acostumbrados a escuchar en el discurso religioso oficial. Agradezco al autor  la elección de las entrevistas que se publican en este libro —a sabiendas que ha tenido que hacerlo entre las muchas que ha ido acumulando a lo largo de su carrera profesional—, porque en una o en otra —o en cada una de ellas— el lector puede encontrar respuestas a sus preguntas,  desde diferentes puntos de vista:
Desde la teología, la cultura, el compromiso, el diálogo, la situación de la mujer en la religión y otras cuestiones disputadas.
Cada capítulo es una lección, un resumen excelente sobre el pensamiento actual que se abre de forma transversal a otros espacios considerados profanos pero sin duda cargados de espiritualidad, con el convencimiento que la inculturación en un mundo globalizado es inevitable; y es necesario que se de sin imponer ningún tipo de ideología. 
Los dos primeros capítulos: teología y cultura lo son de forma expresa, para mostrar la espiritualidad que se sumerge en el arte, y como éste es capaz de hacer emerger del seno de las religiones los grandes temas de la humanidad para mostrarlos a la sociedad de una forma bella y encarnada, porqué el arte —como lo consideran Savall o De Luca— no es sólo estética sino compromiso con la vida.
        Este maridaje entre teología y cultura subyace a lo largo de las páginas del libro, que traslucen el interés y la preocupación del autor por la crisis de la religión, así como el convencimiento de que toda crisis cuestiona e implica la necesidad de reinventarse. “La religión se mueve” nos dice el autor en su prólogo, y uno de estos movimientos —nos lo deja muy claro— es, o debe ser,  hacia la plaza pública, donde las personas se siguen preguntando. Y no va errado al hacer esta propuesta atrevida de apertura, porque cada vez más, en nuestras sociedades, hablar de espiritualidad desde las religiones es una forma más de entender dentro de la cultura, desde otro ángulo, desde una sabiduría secular, porque como dice Raimon Panikkar: “las religiones crean opinión, promueven conciencia y abren caminos más pacíficos” (p.168).
        El autor nos muestra en cada entrevista su dominio del oficio, no sólo porque sabe muy bien de qué habla cuando pregunta, sino también porque pregunta lo que sabe le interesa al lector. Sabe, por ejemplo, y lo dice una de las entrevistadas, que la Iglesia católica actual no tiene credibilidad (p.200) y busca en sus respuestas razones para seguir creyendo, o motivos para seguir cuestionándose, a sabiendas de que la Iglesia ha pecado más bien de exceso de respuestas que no de posibilidades de cuestionamiento.  Sabe también de la atracción que ejerce el budismo en muchas personas y no duda en buscar una explicación; o del estigma terrorista que sufre el Islam en la sociedad occidental fundamentado en un sentimiento ancestral de desprecio, según Asma Barlas (p.224). 
Sabe también de la controversia que generan en las creencias temas como la filiación divina de Jesús y su resurrección y así pregunta más de una vez de forma directa: "¿Jesús, era hijo de Dios?" o "¿Jesucristo es Dios o no?" con una clara intención de acercar al público en general la figura del Jesús histórico actualizando así su mensaje. Tampoco deja en el tintero temas candentes como el de la situación de la mujer, el aborto o la homosexualidad.
Pero no únicamente le preocupan los temas de la Iglesia católica o del cristianismo y sus creencias, o los de las otras religiones, sino temas universales como la belleza, el mal, la compasión, los limites de la ciencia… que son enfocados todos ellos desde variados puntos de vista, empeñado el autor  en sacar a la luz esa búsqueda de sentido que subyace en la raíz más profunda de las ideas de las veintiocho personas entrevistadas,  con el convencimiento de que todas ellas, con ese Dios de fondo, pueden aportar una visión diferente al pensamiento único que nos domina, permitiéndonos escuchar la singularidad de sus voces, aprender a aceptar la diferencia y descubrir la riqueza que nos aporta.
 Este libro, tal como dice Erri de Luca, no nos va a dejar indiferentes, nos va a acompañar todo el tiempo “como si royéramos un hueso de aceituna."  

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